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Los mejores vinos de Burdeos

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Vino BurdeosAyer comentábamos la forma de expresar nuestros gustos en cuestión de vinos, y las diferencias de un país a otro. Y nos quedamos en Francia, prometiendo explicar el porqué de la afición de los franceses a nombrar bodegas concretas. Todo viene de Burdeos, y de hace muchos, muchos años...

Lo que está claro es que la manera americana de seleccionar vinos (por tipo de uva) no resulta eficaz en el país vecino, donde la mayor parte de las bodegas elaboran vinos con varios tipos de uva a la vez. Y la clasificación española (por denominación) resulta poco precisa en un país donde hay 20 regiones vitivinícolas, denominaciones genéricas, regionales, municipales e incluso, denominaciones que se corresponden a una única bodega. Sólo en Burdeos existen 57 AOC (el equivalente a la DO), tantas como en España.

Y no es un problema nuevo: Francia es el primer país productor de vino prácticamente desde que existen registros al respecto. Durante la Edad Media, cuando las guerras entre países y las invasiones de poblados bárbaros hacían de la agricultura fuera una profesión de riesgo (obligaba a estar en el mismo sitio hasta la cosecha siguiente), el cultivo de la uva quedaba en manos de los monasterios, ajenos a las revueltas mundanas. En Francia es donde más arraigo tienen órdenes religiosas como las del Císter, que proveían de vino a las parroquias de media Europa, así como a los altos mandatarios.

Burdeos, además, inicia su tradición exportadora sirviendo como primera proveedora de vinos a Inglaterra, país del que formó parte, hasta la guerra de los 100 años. Lo hizo con ventaja sobre otras zonas de Francia porque, aparte de formar parte de Inglaterra, tenía el control sobre la desembocadura del Garona, por el que se debían trasladar los vinos del Languedoc y otras zonas competidoras.

Controlando el río, y aplicando leyes como la de la Police des vins, Burdeos impedía competir en condiciones de igualdad a las demás zonas, ya que esa ley les impedía llevar sus vinos a venderlos en Burdeos, con destino Inglaterra, hasta el primero de Diciembre, cuando los vinos de Burdeos ya habían copado el mercado.

La primacía de Burdeos es tal, y tal la cantidad de subzonas y bodegas (más de 3.000), que en 1855, con motivo de la Exposición Universal de París, Napoleón III decide promover una clasificación de los vinos de Burdeos, para que cualquiera pudiera saber qué vinos eran mejores o peores en función del prestigio y la historia de sus Châteaus, Pagos o bodegas.

Se trataba de ofrecer confianza al comprador, para que supiera si lo que pagaba se correspondía con la calidad de lo que se compraba. No todo el Burdeos era bueno, así que no todo el Burdeos se podía pagar por bueno. Las bodegas con mejor trayectoria serían los Premier Crus, y les seguirían los Deuxième, Troisième, Quatrième y Cinquième Crus.  Así, un vino elaborado por un Château Premier Cru sería seguramente mejor (y más caro) que un segundo o Deuxième Cru.

Parece una clasificación sensata, y más cuando se realizó de forma estricta, otorgando el honor de Premier Cru tan sólo a 4 bodegas: Château Lafite Rothschild, Château Latour, Château Margaux y Château Haut-Brion. En 1973 se les unió Château Mouton Rothschild. Como hemos dicho, se consolidaba la confianza del consumidor en las bodegas que tradicionalmente habían creado los mejores vinos.

De ahí surge la idea, que todavía perdura, de seleccionar los gustos en función de la marca o bodega. ¿Cuáles son los peros que podemos encontrar a esta clasificación? En 1855 no era factible, para un comprador de vinos, de tener acceso a guías donde se puntuaran los vinos de cada año, por lo que era más fácil guiarse por la tradición de una bodega; pero eso penalizaba excepcionalente a las bodegas más pequeñas, que aunque mejorasen la calidad de sus vinos, no mejoraban puestos en la clasificación. La clasificación de 1855 no ha sido apenas revisada, en parte por el miedo a la controversia que podría causar afrontar esta tarea, que para muchas bodegas marcaría el límite entre éxito y fracaso.

La lista final incluyó sólo los vinos del Alto Médoc y de Sauternes con la excepción del Haut-Brion de Graves, y eso acentuó aún más la diferencia entre Burdeos y el resto. Un Premier Cru de Burdeos no es el Premier Cru de Francia entera, pero lo parecía, y por eso conseguía un precio de venta mucho mayor que el resto. Pronto otras zonas imitaron la clasificación, con distintos criterios, pero la fama de estas bodegas se agigantó con respecto a las demás. Incluso tantos años después, después de que muchas de esas bodegas han cambiado de manos, de localización o de calidad, el poder de los nombres sigue siendo impresionante. Y ese poder es el que impide una revisión de la clasificación: nadie quiere arriesgarse a empeorar.

Ahora os proponemos un juego: Si en España tuviérais que quedaros con 4 Premier Crus, por la calidad de sus vinos a lo largo de los años, ¿con cuáles os quedaríais? ¿Serían las bodegas que hacen mejor vino hoy?

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