Si hay alguna ocasión que pone a prueba nuestra capacidad organizativa, esa es sin duda la de nuestra boda: invitados, dónde alojarlos, flores, tarjetas, regalos, traje y vestido, iglesia, salón de bodas, menú...
Todo tiene que salir a la perfección, para que los invitados estén a gusto y los novios puedan disfrutar del día más feliz en compañía de sus seres queridos, preludio de una larga vida de amor y perdices...
Pero hasta llegar al momento del sí, quiero, cientos de decisiones nos esperan en cada detalle, lo que nos obliga, a veces, a estudiar aspectos tan "vitales" como la diferencia entre el blanco nácar y el blanco hueso, un ramo en cascada y uno horizontal, o un cava de postre y otro de comida...
Pues bien, nada mejor es esos casos que recurrir, al menos en lo que al cava se refiere, que recurrir a las recomendaciones de Uvinum, donde los Uviners cuelgan sus opiniones y podemos comprar vino y cava para la boda con la tranquilidad de la experiencia de otros usuarios más experimentados.
Ahora la tendencia es incluir dos cavas distintos en la celebración: uno más normal para los aperitivos y otro más aparente para los brindis. Así el gasto no se dispara, porque hay magníficos cavas a buen precio y se deja el más caro para cuando los invitados están pensando más en las copas de después.
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