Una de las variedades que
mejor se ha adaptado al paisaje mediterráneo es el Syrah (o
Shiraz) y con ella se
elaboran muchos de los vinos (sola o en coupage) más interesantes
de los últimos tiempos.
Es una variedad de fácil cultivo y ciclo vegetativo largo. Requiere mucho sol y temperaturas altas. Es resistente a la mayoría de las enfermedades más comunes de la vid.
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