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Reserva en El blog de Uvinum

Vinos de reserva

¿Qué significa que un vino es de reserva? ¿De qué hablan los expertos cuando dicen que un caldo es complejo? Cuanto más caro sea el vino, ¿es mejor? ¿Qué determina que una botella sea excelente? Estos son algunos de los tantos interrogantes que deben descifrarse a la hora de elegir un vino. El mercado exige a los compradores estar cada vez más informados, para no abrumarse ni confundirse frente al exceso de oferta de variedades de uvas y estilos de vinos. Esto o las recomendaciones de vinos en Uvinum, claro. O las 2 cosas. Guiño

La posibilidad de que un vino se convierta en un gran vino, depende de la capacidad del enólogo, puesto que es él quien deberá elevar las uvas a su máxima expresión, para que al finalizar su vinificación resulten en un líquido amable y seductor. Si bien existen múltiples recetas, a grandes rasgos el proceso de creación de un vino nace en la cosecha.

Una vez en la bodega, los racimos son despalillados, es decir, se separan las partes verdes como las varas que unen a las uvas y los cabos. Luego, la uva es trasladada a un recipiente para su posterior fermentación. En el caso de los vinos tintos, las uvas permanecen macerando un tiempo para extraer, entre otros, el color, ubicado en la piel de la uva. Para los vinos blancos, por otra parte, se separa la pulpa del hollejo inmediatamente.

En tanques de acero inoxidable refrigerados, tinas de cemento abiertas, barricas de roble o toneles, dependiendo de cada bodega, el jugo de uva se convierte en vino a través de la acción de microorganismos llamados levaduras, que consumen el azúcar natural de la fruta desechando etanol y anhídrido carbónico.

Por otra parte, durante este proceso, se generan nuevos aromas y sabores en el vino, distintos de aquellos naturales de la uva, llamados primarios. Estos compuestos "secundarios" son los responsables de que, por ejemplo, el Sauvignon Blanc desprenda notas de espárragos y de pasto cortado, tal como lo definen los expertos.

Vinos ReservaAl culminar la transformación, en el caso de los vinos creados para ser consumidos jóvenes, sólo restará un paso por procesos de estabilización y filtrado, que aseguren la longevidad de por lo menos 1 año del vino antes de ser embotellado. No obstante, para aquellas etiquetas que pretendan llevar con orgullo el título de crianza o reserva, resta aún una estancia en barricas de roble o botella, que puede variar entre 3 y 18 meses de reposo, dependiendo de lo que busque el enólogo.

De todas maneras, las líneas de elaboración de un vino no son inamovibles; cada maestro tiene su libro, y en este caso, cada enólogo tiene su receta.

Guía para comprar vino y tomarlo

La semana pasada os proporcionábamos algunas indicaciones sobre cómo elegir un buen vino, pero no todas, claro. Así que vamos a continuar dando pistas.

Comprar vinoLos vinos creados para guarda son minoría. La mayor parte de las etiquetas del mercado están diseñadas para ser consumidas en un período máximo de 2 años; esto sucede con la mayoría de los vinos blancos y los tintos denominados jóvenes. Por ejemplo, cuando los productores establecen uva y fecha de cosecha únicamente, están comunicando que el vino fue diseñado para ser consumido en un máximo de 2 años. Habitualmente, éstos son muy livianos, afrutados y fáciles de tomar. Si además del año y las uvas se especifica en la etiqueta que el vino es de reserva, lo que quiere decir es que el caldo estuvo guardado al menos 6 meses en recipientes de madera, usualmente barricas de roble francés o americano, antes de su comercialización.

Cuanto mayor sea el tiempo pasado por el vino en la madera, por lo general, más costoso será el vino. Este tipo de crianza le aporta mayor longevidad, puesto que aumenta su contenido en taninos, componente relacionado con la sensación de astringencia en la boca.

Un vino reserva puede conservar sus propiedades entre 3 y 5 años, aunque hay excepciones. Por último se encuentran los vinos de guarda, pensados para ser consumidos al menos 6 años después de su producción (hay quienes lanzan estos vinos con el suficiente añejamiento para hacer posible el consumo en el momento de la compra).

En el llamado Nuevo Mundo vitivinícola (América, Australia o Sudáfrica, entre otros), si bien no existen reglas que identifiquen legalmente los tipos de vinos que se ofertan en las góndolas, hay términos que se repiten y que brindan al consumidor pistas de su elaboración. Cuando una etiqueta indica "varietal" significa que está hecho con una única cepa, como Tannat o Cabernet Sauvignon, por ejemplo. Las botellas producidas, en cambio, con 2 variedades, se llaman "bivarietales", mientras que los vinos de corte (o assemblage o coupage) son aquellos que mezclan 3 o más tipos de uva.

Reglas de consumo: las copas de vino

La duda está siempre sobre la mesa: ¿Qué tipo de copa debemos usar para tomar vino y cuál es el límite de su servicio? Si bien existen copas diseñadas para potenciar al máximo el aroma o fragancia de cada variedad (para ChardonnayMerlot o Syrah, por ejemplo), lo habitual es que se elija entre 3 tipos:

  • standard de 125 ml
  • generosa de 175 ml
  • grande de 250 ml

En todos los casos, más allá del recipiente, al momento de volcar la bebida lo más indicado es llenarla hasta cubrir un cuarto de su volumen. De esta manera, será posible airear el líquido para volatilizar sus olores sin derramarlo.

Respecto a la forma de las copas, cada tipo de vino requiere una forma especial para mejorar su sabor y aroma:

  • Para los vinos blancos o rosados (que deben beberse frescos) se usan copas altas y de pie fino. Así, si se cogen éstas por el pie, la mano no tocará la copa y no calentará el vino.
  • Para los vinos tintos con cuerpo, son ideales las copas de pie corto.
  • Para los vinos tintos ligeros, las  copas más adecuadas son panzudas y que se estrechan arriba.
  • Para los cavas/champán y los vinos espumosos, las copas ideales son las copas altas y estrechas.