En verano, el calor puede hacer mella en nuestro cuerpo y la piel y, si no tenemos cuidado, deshidratarnos. La falta de aguas puede hacer que nos mareemos, estar sumamente acalorados, débiles y subir nuestra temperatura de forma exagerada.
Es entonces cuando tenemos un golpe de calor que puede acarrear problemas más serios. Por ello, debes seguir una serie de consejos que te ayudarán a soportar mejor los meses más calurosos.
Se recomienda no exponerse al sol, tanto si estamos en la playa o en la montaña en las horas centrales del día, que van de las 12.00 a las 16.00 del mediodía. Nos refrescaremos en la playa y en la piscina, y nos resguardaremos en la sombra hasta que el sol baje.
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