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Descubre las cervezas trapistas

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Cervezas trapenses

Seguramente muchos de nosotros desconocemos, por el nombre, qué es y de dónde procede la cerveza que llamamos trapense o trapista, pero sin embargo está considerada como la mejor de todos los tiempos.

La cerveza trapista es una cerveza artesanal que se elabora en los monasterios trapenses de Bélgica y Francia. De un sabor intenso y contundente al paladar, todavía hoy existen cervezas que tienen este origen, y que siguen siendo elaboradas y comercializadas por los propios monjes, concretamente en el sur de Bélgica. Son las únicas que pueden ser llamadas trapenses: Chimay, Rochefort, Achel, Orval, Westvleteren y Westmalle.

En estos monasterios, era tradición elaborar cervezas, también denominadas de la abadía, con recetas secretas y milenarias que hacía que tuvieran más personalidad. Se trata, pues, de pequeños monasterios que son fábricas de cerveza, que todavía hoy algunos de ellos conservan el espíritu inicial y los venden en los propios lugares. Aunque es lo de menos, porque de los monasterios se pasa directamente a las industrias. En cambio, como hemos mencionado, las cervezas trapenses no han dejado de ser elaboradas en la abadía. Esa es la principal diferencia entre las cervezas de abadía y las trapenses: la receta es similiar, pero la elaboración artesanal por parte de los monjes trapenses no tiene nada que ver con la elaboración industrial de las empresas cerveceras.

Su particularidad radica en su alta fermentación o tipo Ale. Su color es muy parecido a las cervezas tostadas, marrones y negras, lo que le dota de un cuerpo único y muy personal. El sabor es también fuerte y algo amargo, debido a los altos grados de alcohol que van del 6% al 12% ABV.

Para que una cerveza trapista sea auténtica debe llevar un distintivo que otorga sus propiedades y la calidad necesaria. Por ello, en sus etiquetas llevan un logotipo especial en el que se asegura que la cerveza se realiza en un monasterio trapense y donde participa en su elaboración al menos un monje.

Tomar una cerveza trapense es una experiencia única. Está dirigida a los más sibaritas, porque los entendidos aseguran que es como tomar un buen vino tinto en una cena más que especial.

En su maridaje, se recomienda tomar la cerveza con quesos, carnes y embutidos, pues da una agradable sensación al paladar. Tampoco hace falta una gran comida, puesto que estas cervezas tienen mucho cuerpo y nos alimentan.

¿Has probado alguna cerveza trapense? ¿Cuál es tu preferida?

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