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Costers del Segre, el éxito del esfuerzo

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Costers del Segre

Aunque hoy el vino Costers del Segre es conocido en todo el mundo, las crónicas hablan de esta región como una zona yerma, en la que era imposible cualquier cultivo. Sin embargo, hubo una serie de pioneros que se empeñaron en convertir esas áridas tierras en una nueva zona de cultivo, y no desistieron hasta que el tiempo les dio la razón. Hoy Costers del Segre es una Denominación de Origen que crece al ritmo de sus vinos, algunos magníficos.

Manuel Raventós, de Raimat, es el primero de esos nombres que marcan la DO Costers del Segre. A principios del siglo XX, adquirió 3.200 has. de terreno para convertir el terreno salitroso en apto para el cultivo. En 1910, la construcción del canal Aragón-Cataluña le proporcionó el agua necesaria. Construyó toda una serie de sistemas de riego y acequias para sanear y fertilizar la tierra. En 1918 construyó la bodega, la primera de hormigón de toda España. E impulsó de forma definitiva el cultivo de vides en la zona que fue el origen de la DO.

Otro de los nombres propios de Costers del Segre es el de la bodega Castell del Remei. Ya antes de la llegada de Manuel Raventós a la zona, en Castell del Remei se elaboraban vinos de calidad, a finales del siglo XIX. La capacidad de la bodega para crear vinos con carácter propio parece que impulsaron la idea de Raventós.

No es, desde luego, la única DO en la que su nacimiento nace del empeño particular de una bodega concreta. En Somontano, el impulso inicial partió de Enate y Viñas del Vero. Dominio de Valdepusa no existiría sin el empeño del Marqués de Griñón. Pero, quizá por encima de ellas, Costers del Segre se ha convertido en una Denominación coral, con varias subzonas y muchas bodegas productoras que, cada año, elevan las expectativas de la zona.

Actualmente Costers del Segre es una Denominación formada por 6 subzonas: Raimat, Artesa de Segre, Valls de Ríu Corb, Les Garrigues, Pallars Jusà y Segrià. El núcleo principal lo forma la ribera del río Segre, que parte de los Pirineos hasta el Ebro. Y la Denominación abarca 33 municipios de Lleida y 1 de Tarragona.

En cuanto a los vinos Costers del Segre, desde el principio se han caracterizado por su modernidad, tanto en vinos blancos como en vinos tintos, lo que les llevó desde el principio a revolucionar el mundo del vino. Ya hemos hablado de la bodega de hormigón de Raimat, pero también fueron pioneros en la introducción de las barricas de roble americano, la vendimia mecanizada, o sistemas de riego que en esa época no se autorizaban. Ese carácter rompedor ha sido la tónica de una zona que prima la calidad del resultado por encima de los prejuicios tradicionales.

Si quieres probar los vinos Costers del Segre, te recomendamos algunos de los más reconocidos:

  • Bru de Verdu 2008: Vino de sabor muy marcado a fruta madura, con notas tostadas a madera e, incluso, caramelo.
  • Oda 2006: Castell del Remei es una de las bodegas con más éxito de la DO. Y Oda es uno de sus vinos bandera, una vino muy elegante, equilibrado y con unos taninos muy bien integrados. Magnífico, sobre todo por el precio tan ajustado que tiene.
  • L'Olivera Blanc de Roure 2008: Los blancos de Costers del Segre, aunque quizá no tan conocidos como los de otras zonas, son impresionantes, complejos y llenos de matices mierales, especiados y balsámicos. Perfectos para disfrutarlos con tranquilidad.
  • Raimat Abadía 2007: Terminamos con uno de los vinos básicos de Raimat, que nos muestra el patrón que se inició con esta bodega de vinos de corte moderno, elegantes y con el toque justo de madera. Pruébalo.

Y tú, ¿qué vinos nos recomendarías de Costers del Segre?

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